Tratamiento de la depresión en Barcelona

La depresión

En Centre Psicoequilibri, un gabinete situado en la localidad de Barcelona, ofrecemos un adecuado tratamiento de la depresión y otros trastornos psiquiátricos.

El término depresión proviene del latín depressio, que significa “opresión”, “encogimiento” o “abatimiento”, y es el diagnóstico psiquiátrico que describe un trastorno del estado de ánimo, el mismo que puede ser transitorio o permanente, y que se caracteriza por sentimientos de abatimiento, infelicidad y culpabilidad; además, provoca una incapacidad total o parcial para disfrutar de las cosas y los acontecimientos de la vida cotidiana. A esta incapacidad se le llama anhedonia. Los trastornos depresivos pueden estar acompañados de ansiedad.

El término médico depresión hace referencia a un síndrome o conjunto de síntomas que afectan principalmente a la esfera afectiva, como la tristeza constante, decaimiento, irritabilidad, sensación de malestar, impotencia o frustración ante la vida, y puede traer consigo una clara disminución del rendimiento en el trabajo o limitar la actividad vital habitual, independientemente de que su causa sea conocida o desconocida.

Aunque ese es el núcleo principal de los síntomas, la depresión también puede expresarse a través de afecciones de tipo cognitivo, volitivo o incluso somático. En la mayor parte de los casos, el diagnóstico es clínico, aunque debe diferenciarse de cuadros similares, como los trastornos de ansiedad. La persona que sufre de depresión puede no sentir tristeza, sino solamente pérdida de interés e incapacidad para disfrutar de las actividades lúdicas habituales, así como una vivencia poco motivadora y más lenta del transcurso del tiempo.
El origen de la depresión es multifactorial, ya que en su aparición influyen factores biológicos, genéticos y psicosociales. La psiconeuroinmunología plantea un puente entre los enfoques estrictamente biológicos y los psicológicos.

Por otro lado, existen diversos factores ambientales que aumentan el riesgo de padecer depresión, como el estrés psicosocial, mala alimentación, permeabilidad intestinal aumentada, intolerancias alimentarias, inactividad física, obesidad, tabaquismo, atopía, enfermedades periodontales, sueño y deficiencia de vitamina D.

Entre los factores psicosociales que producen depresión destacan el estrés y ciertos sentimientos negativos derivados de una decepción sentimental, la contemplación o vivencia de un accidente, asesinatos o tragedias, el trastorno por malas noticias, sentimientos de pena, el contexto social, diversos aspectos de la personalidad, el haber atravesado una experiencia cercana a la muerte, o una asimilación inadecuada del duelo por la muerte de un ser querido.
Hombre frente a paisaje
Psicóloga haciendo apuntes
Un elevado número de evidencias indica que los episodios depresivos se asocian con cambios en la neurotransmisión del sistema nervioso central y cambios estructurales en el cerebro, producidos a través de mecanismos neuroendocrinos, inflamatorios e inmunológicos. Existe un creciente número de pruebas que demuestran que la depresión está asociada a una respuesta inflamatoria crónica de bajo grado, aumento del estrés oxidativo y aparición de respuestas autoinmunes, que contribuyen a su progresión.

Las citoquinas proinflamatorias causan depresión y ansiedad, y se ha demostrado que sus niveles se encuentran muy elevados en pacientes con síntomas depresivos, lo cual explica por qué los influjos psicosociales y los traumas agudos pueden desencadenar trastornos del estado de ánimo en personas vulnerables, como aquellas con una predisposición genética o las que tienen una mayor carga inflamatoria. El vínculo entre los procesos inflamatorios y los síntomas de la depresión se confirma por la asociación de síntomas depresivos con enfermedades inflamatorias, autoinmunes o neuroinflamatorias, tales como asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, enfermedad cardiovascular, diabetes, alergia, artritis reumatoide, enfermedad celíaca, esclerosis múltiple y la enfermedad de Parkinson.
Cabe recalcar que la depresión puede tener importantes consecuencias sociales, laborales y personales, desde la incapacidad laboral (ya que se puede presentar un agotamiento que se verá reflejado en la falta de interés hacia uno mismo, o incluso el desgano para la productividad, lo cual no solo afectará a quien está pasando por la depresión, sino también a quienes lo rodean), hasta el suicidio. Otros síntomas por los cuales se puede detectar este trastorno son los cambios en el aspecto personal, enlentecimiento psicomotriz, tono de voz bajo, constante tristeza, llanto fácil o espontáneo, disminución de la atención, ideas pesimistas, ideas hipocondríacas y alteraciones del sueño.

Desde la biopsiquiatría y a través de un enfoque farmacológico, se propone el uso de antidepresivos; sin embargo, estos solo han demostrado ser especialmente eficaces en depresiones que varían de mayores a graves (en el sentido clínico del término, mas no coloquial).

En psicología de conducta, el término depresión hace referencia a la descripción de una situación individual mediante síntomas. La diferencia radica en que la suma de estos síntomas no implica en este caso un síndrome, sino conductas aisladas que pudieran establecer relaciones entre sí, pero no cualidades emergentes e independientes a estas respuestas. De esta manera, la depresión no sería causa de la tristeza ni del suicidio, sino una mera descripción de la situación del sujeto. Es posible establecer una relación con el suicidio en un sentido estadístico, pero solamente como una relación entre conductas (la del suicidio y las que compongan el cuadro clínico de la depresión); en este sentido, la depresión tiene una explicación basada en el ambiente o contexto, como un aprendizaje desadaptativo.

Los principales tipos de depresión son:
  • Trastorno depresivo mayor.
  • El trastorno distimico.
  • El trastorno ciclotímico.
  • El trastorno afectivo estacional.
  • La depresión bipolar.

El trastorno depresivo mayor, el distimico y ciclotímico son las formas más comunes de depresión, aunque el trastorno distímico y el ciclotímico son más crónicos, con una tristeza persistente durante al menos dos años. El trastorno afectivo estacional tiene los mismos síntomas que el trastorno depresivo mayor, pero difiere en que se produce durante el invierno. La depresión bipolar es la fase depresiva de un trastorno llamado trastorno bipolar.